“... en el fondo la historia trata del deseo que existe en todos de experimentar la pasión...”
Concebimos el cine como una herramienta expresiva de nuestra propia sensibilidad, ya no sólo artística, sino sensibilidad como seres. La idea de realizar el cortometraje “Sophie” surge a partir de sentimientos y vivencias vinculadas a nuestra historia, nuestras raíces. La huella que nos permite dejar cualquier forma de arte en tanto modo cultural de narración y construcción de sentido, es el objetivo que como artistas nos impulsa a una profunda exploración interior, que se extrapola una vez plasmada en la Obra audiovisual a lo macro de nuestras relaciones, ya en sentido de componentes sociales.
“Sophie” se convirtió entonces en una necesidad más que en una creación. Nació, como se dijo, en la experiencia de indagar en sensaciones vinculadas a la autorepresión. El huir permanentemente, el escaparse de una realidad que acecha constituyen los elementos básicos que dieron origen a esta historia.
Primero surgieron las imágenes, Sophie y su estética, los colores, los aromas y a medida que el trabajo se fue internalizando apareció el otro personaje, el misterioso hombre del sombrero, quien presenta al conflicto y finalmente esta simple historia de amor, verdad y deseo.
Sophie es una joven de veinticinco años, que esconde el dolor de no poder profundizar en su propio ser. Un día enfrenta la posibilidad de volver a encontrarse con sus miedos, sus represiones, que se dejan traslucir a través de la inesperada aparición del hombre del sombrero que le plantea un desafío entre transcurrir y devenir
La cámara interviene en el relato con un recorrido volátil, tanto como los movimientos que desarrolla Sophie. Ella es liviana, lánguida, endeble. Produce con su andar, su mirada, sus gestos, la sensación de que flotase en el espacio que recorre. Provoca extrañamiento al parecer contradecir la gravedad, porque a ella se resiste. Esta sensación dada a partir de su comportamiento, se verá emparentada con suaves movimientos de cámara en travelling que la acompañan. Del mismo modo el relato se construye a partir de rupturas temporales que, sin embargo, gráficamente se expresan con una linealidad inalterable. Pero este deseo de encuentro, tan fuerte como el que la mueve a huir de él, se expresa con contrastes muy marcados, con presencia de sombras que invalidan los contornos y fundamentalmente con la existencia del rojo como única presencia pictórica de color.
El recorrido que enfrenta el personaje ante su conflicto se expresa a través de los saltos en el espacio, emparejados gráficamente como si se tratara de lugares contiguos. Así por ejemplo Sophie pasa de estar en un espacio urbano a encontrarse en una amplia llanura, expresando la ambigüedad de su mundo interior.
También forma parte de la propuesta el elemento fuego, dentro de una noche que agobia y no propone salida, intensificando la opresión del espacio en la escena medular de la Obra, donde Sophie dirime el final de su lucha, al tiempo que el relato desarrolla su propuesta con primeros planos, cortos en duración, salpicados de un reflejo amenazante y silencios profundos.
Sophie vacila entre el deseo del encuentro y el impulso de escapar ante la incertidumbre del descubrimiento. El hombre, quien oculta su rostro tras las sombras del ala del sombrero, llega para devolverle historia, verdad e identidad.
viernes, 21 de diciembre de 2007
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